Mañana son los Oscars y por las dudas de que hayas sido una persona muy irreponsable, acá van links de todas las nominadas a mejor película. Mandale Torrent.
Los que me conocen más o menos bien saben que Benedict Cumberbatch es una perdición absoluta para mí, por eso cuando salió su última serie –la cual además de protagonizar, produce– no pude decirle que no. No esperaba demasiado, solo ver a Benedict entregando una gran actuación de otro personaje conflictuado, algo a lo que nos tiene acostumbrados, pero llegué a Patrick Melrose buscando cobre y definitivamente me topé con una montaña de oro. Cabe aclarar que dos de cinco episodios no es lo ideal para juzgar dónde va a terminar todo esto o a donde nos va a llevar, pero no se puede negar que su guión, su dirección y especialmente Cumberbatch van a hacer que quiera descargar otro capítulo cada semana. Para una historia tan sombría, eso es todo un logro.
La miniserie tiene interpretaciones que te ponen la piel de gallina, una fotografía envidiable y un guión que pivotea entre lo trágico y lo cómico, alimentan la adaptación a la pantalla de los libros de Edward St Aubyn. Hay muchas narrativas que compiten por el protagonismo: riqueza, riqueza heredada (que no es lo mismo), clase, ¿clases?, una infancia horrenda, drogas, alcohol, más drogas, ambiciones frustradas, drogas, depresión. Si, la lista es bastante larga, pero nada se compara con el manantial de drama en el centro de la serie: cuando lastimas a un nene, el daño dura toda la vida.
En Inglaterra, los cinco libros de Melrose, basados en la vida del autor, son venerados como tesoros literarios del siglo XXI que relatan, entre muchas otras cosas, el tormento de esos eventos horribles que por lo general no se mencionan ni se reconocen en absoluto.
La coproducción de cinco partes de Showtime y Sky Atlantic usa cada libro como un capítulo en la historia de Patrick, un hombre que enmascara sus recuerdos y el dolor causados por haber sido violado por su padre cuando solo era un chico con una gran cantidad de drogas. El crédito de convertir cinco libros en cinco episodios de una hora, es exclusivo del escritor David Nicholls. Cada capítulo tiene un carácter distinto que tiene mucho que ver con dónde y cuándo se establece, sin embargo, se saludan entre sí y se unen, como si bailaran un minué. El diálogo es agudo, las tomas afiladas, todo marcha bien.
Después está la dirección de Edward Berger. Hay muchas escenas gloriosas en el primer episodio, pero me movilizó particularmente una que se desarrolla en la sala funeraria donde Patrick entra en una habitación en la que lo espera un ataúd y desenvuelve el cadáver de su padre como un regalo de cumpleaños ("Es ¿Papá? ¡Es! Es justo lo que quería, ¡no te hubieras molestado!"), y otra donde se encuentra con una mujer que fue testigo de su infancia trágica y en plena reunión una pastilla surte efecto, le pega y todo se ralentiza para él y para el espectador: la cámara se desplaza con lentitud y la voz de Patrick se escucha como si estuviéramos debajo del agua, hasta que se arrastra a un baño, se da un saque de cocaína y de repente todo –movimiento de cámara incluido- se carga por completo una vez más. Es una experiencia inmersiva no solo ver a Melrose sino también ser él.
Hay otras actuaciones excelentes, todas en realidad: empezando por Sebastian Maltz, que interpreta a Patrick de chico de una manera inquietante, bella y agridulce; Hugo Weaving que le da vida al padre más monstruoso que pueda existir o Jennifer Jason Leigh, que entrega a una madre marchita, sumida en el alcohol y que apenas puede hacerse cargo de lo que pasa a su alrededor. Aún así, este es el espectáculo de Cumberbatch, artista exclusivo de mi corazón. Le dijo al Radio Times que siempre había querido el papel. Supo convertir algo que podría haber sido problemático en un vehículo para su talento y la nafta le alcanza, no solo para cumplir, sino también para deslumbrar, es como si te dijera: mirame actuando, llename de premios. También significa que tiene un profundo conocimiento del personaje. Toca la nota correcta: hilarante, pero también trágica, irritante, exasperante. Es adicción personificada, comprensiva sin ser celebrativa, ni glamourosa. Entonces, miralo, es imposible no hacerlo, te atrapa. Es brillante.
Siempre que me piden recomendaciones de películas y agregan al final de la oración "Pero que esté en Netflix" me da un poco de penita porque la realidad es que hay un mundo hermoso fuera de esa plataforma, pero haciendo la tarea, me di cuenta que si uno sabe buscar bien puede encontrarse con joyitas de este estilo: Historias increíbles y hermosamente contadas.
AMERICAN PASTORAL (El fin del sueño americano)
Ewan McGregor se estrena como director en este drama basado en la novela de Philip Roth. Ambientada en los 60, un hombre observa cómo su vida aparentemente perfecta se desmorona cuando su hija, una militante que se opone a la guerra de Vietnam, desaparece tras haber sido acusada por la policía de cometer un acto terrorista.
THE ONE I LOVE (El amor perfecto no existe)
Protagonizada por Elisabeth Moss y Mark Duplass, cuenta la historia de un matrimonio joven que ha entrado en un proceso de deterioro del que es difícil escaparse, se ven hastiados, desinteresados y sumergidos en la rutina, entonces su terapeuta les sugiere que se escapen unos días a una casa en el campo, donde puedan estar completamente solos y tengan el espacio y el tiempo para hablar y reconciliarse. A partir de ahí, sólo ellos dos aparecen en el curso de la historia y empiezan a pasar cosas realmente extrañas y muy creativas narrativamente.
REVOLUTIONARY ROAD (Solo un sueño)
Leonardo Di Caprio y Kate Winslet vuelven a interpretar a una pareja, esta vez en los años 50, muy insatisfecha con su matrimonio y el conformismo de la época. Basada en una novela de Richard Yates, ‘Revolutionary Road’ se cuestiona esa gran mentira por la que se mueve la sociedad occidental, ese bienestar que se supone que debemos perseguir todos siendo solo piezas iguales del gran entramado del progreso y deja al descubierto los barrotes invisibles del modelo de sociedad que domina nuestras vidas con unas interpretaciones impecables.
Con estos días lluviosos, húmedos y pegajosos considero que no hay mejor plan que encerrarse con un ventilador en la cara -o un aire acondicionado los más afortunados- a ver series, series para divertirse y que te dejan con la satisfacción de haber terminado algo en tiempo récord, no solo porque son cortas sino porque no vas a poder alejarte de tu dispositivo preferido hasta haberlas terminado. Mis recomendaciones personales para estos días raros son:
Top of the Lake
Top of the Lake sigue los pasos de la detective Robin Griffin que investiga la desaparición de una nena de doce años en su ciudad natal y a medida que avanza la búsqueda, se enfrenta a problemas que había dejado en el pasado.
Absorbente y profundamente atmosférica, Top of the Lake tiene un contenido nervioso e inquietante y ofrece actuaciones potentes con impresiones duraderas.
The Sinner
Una mujer comete un terrible acto de violencia que nadie puede explicar, ni siquiera ella misma.
Inteligentemente impredecible y liderada por potentes actuaciones, The Sinner atrapa con fuerza y no te suelta.
Alias Grace
Basada en la historia real de Grace Marks, una inmigrante irlandesa condenada por el asesinato de su jefe en 1843. Grace dice que no recuerda los hechos ocurridos pero una década después, el doctor Simon Jordan intenta ayudarla a recordar su pasado.
Los mordaces comentarios sociales y la actuación hipnótica de Sarah Gadon hacen de Alias Grace una digna adición al catálogo de adaptaciones de Margaret Atwood.
Glow
La serie se inspira en la historia real de una liga de lucha libre femenina de los años 80 denominada G.L.O.W. Está ambientada Los Ángeles y se centra en la vida de una actriz desempleada que decide unirse a esta agrupación en un último intento por cumplir sus sueños.
Con detalles espectaculares de la decada del 80, un guión increible y un reparto asesino, GLOW es una serie con brillo propio.
Over the Garden Wall
Una miniserie animada que se centra en los hermanos Wirt y Greg, que se pierden en un bosque llamado Desconocido. Trabajando en equipo con un viejo leñador y un pájaro llamado Beatrice, los hermanos viajan por la tierra en busca de un hogar.
Es la única de esta lista que no está en Netflix, pero pueden encontrar todos los capítulos en Youtube. Acá abajo dejo el primero:
Con una
atmosfera casi “scorsesiana”, The Deuce
cuenta la historia de cómo la industria del porno se abrió paso hacia
la legalización. Está ambientada en una Nueva York nada glamourosa de 1971
entre las trabajadoras del sexo, los proxenetas, los drogadictos y la gente con
calle, y si bien se presenta ante el espectador a primera vista como “otro
drama televisivo”, es un trabajo finísimo de una intimidad sobrecogedora
anclada en una aguda observación de los detalles y en una narrativa que si bien
a veces puede volverse pesimista, no le quita las esperanzas ni a los
protagonistas ni al espectador.
Hay tal
riqueza de personajes en esta serie que hacer un resumen muy específico sobre
la trama me parece un despropósito. Lo importante es tal vez, que en el centro
de todo lo tenemos a James Franco con una interpretación impecable de los
hermanos gemelos Vincent y Frankie Martino. El primero, un barman que se acaba
de ir de su casa y abandonar a su esposa e hijos y el segundo, un jugador
compulsivo con deudas enormes que llevan inevitablemente a que cada tanto algún
acreedor le quiera cobrar a su hermano. Estos dos personajes necesitan plata y
se ven tentados por los negocios de una de las mafias que maneja la calle 42, a
saber: burdeles y películas porno.
En la multitud
de los demás personajes, el pilar principal es Maggie Gyllenhaal en la piel de
Eileen, que trabaja en la noche como Candy, no tiene proxeneta y se está
cansando de las calles por lo que trata
de abrirse paso en la industria del cine, en contraste con esto tiene un hijo
que vive con su madre, una mujer patriarcal que no pierde oportunidad para
mirarla con desaprobación por el trabajo que eligió
Es la historia
y la profundidad de los personajes lo que importa en The Deuce, que a veces se puede volver lenta pero si se persevera
la recompensa es grande aunque no deja de ser trágica. La serie funciona al
mismo tiempo casi como un trabajo de investigación sobre las dinámicas del
poder, el engaño y la explotación. En este mundo la sociedad se divide en ricos
y pobres, por lo que pasamos al menos la mitad de nuestro tiempo entre los que
no tienen (trabajadoras sexuales, principalmente, pero también mozos, actrices
y actores porno y cineastas independientes). Y constantemente se nos recuerda
que muchos de los personajes que se consideran a sí mismos
"poseedores", como los proxenetas, los policías y los mafiosos de
bajo nivel, solo se ajustan a esa descripción cuando se miden a sí mismos con
personas que son de alguna manera inferiores. Todos están tratando de
sobrevivir en un sistema que parece intratablemente codicioso y cruel. Y, para
parafrasear una línea de Los Sopranos, todos saben que la economía tiene la
forma de una pirámide: el dinero fluye hacia arriba, la mierda rueda hacia
abajo
Mientras que
Franco y Gyllenhaal son claramente las estrellas que llaman la atención, la
serie no es para nada solo sobre sus personajes. Hay escenas largas con
diálogos potentes que rebalsan de significado y tiene una uniformidad de tono
que nunca se desvanece, un motor de narración que está completamente arraigado
en el entorno. La Nueva York de la época se retrata con una atención
extraordinaria a la suciedad, a la basura, a los cigarrillos, a las bebidas alcohólicas
y al sudor, no hay falsas nostalgias por cómo solían ser las cosas. El sexo no
es sexy y no está tratando de serlo, los clientes son gordos y sudorosos y las
mujeres miran el reloj mientras intentan satisfacer a sus clientes lo más
rápido posible para maximizar su eficiencia así como también la del propietario
del burdel o el proxeneta que está recibiendo una parte (o la mayoría) de sus
ingresos. Y a pesar de las subtramas sobre personas explotadas tratando de
escapar o luchar contra sus circunstancias, no hay personajes que representen
anacrónicamente un punto de vista progresista moderno, algo que se ve cada vez
más en la televisión como un intento desesperado de los show runners por
encajar en la nueva maquinaria progre hollywoodense.
Este no es un
escenario donde el romance pueda florecer sino más bien un lugar de banalidad:
la lujuria, el sexo, el robo, la traición y la degradación ocurren, pero en total
normalidad y no como un gran drama. Los policías son corruptos, las drogas se
encuentran fácil y todos toman y fuman demasiado mientras hacen lo que pueden.
Los personajes son peligrosos y están dañados, ¿y qué? Solo son un eslabón más
en un lugar donde todo el mundo está tratando de sobrevivir con un poco de
dignidad.
The Deuce se puede ver por Flow On Demand, pero para todos los que no cuentan con este servicio abajo dejo los links para descargarla y verla online. Ustedes eligen!
Links: TEMPORADA 1 COMPLETA (Torrent) VER ONLINE (Ojo con las ventanas emergentes! Hay que darle click al botón de reproducir varias veces hasta que agarra y cerrar las publicidades que se vayan abriendo o contratar Flow!)
Una serie basada en una novela escrita en el pasado, pero aparentemente
ambientada en el futuro, que en realidad habla de hoy. The Handmaid's Tale es una confluencia inquietante de tiempos
verbales. También es la serie del año, una historia que por momentos se torna
difícil de ver, pero imposible de ignorar.
La historia gira en torno a Offred (Elisabeth Moss), que es una de las
pocas mujeres fértiles que quedan en la recientemente inaugurada nación de
Gilead, un país gobernado por una teocracia atroz donde la tasa de natalidad es
casi nula y las mujeres fueron “por el bien de la humanidad” despojadas de todos
sus derechos. Offred, que literalmente significa “De Fred”, sirve como criada
un Comandante de alto rango (Joseph Fiennes) y a su esposa (Yvonne Strahovski),
pero en el transcurso de la serie podemos verla recordar su antigua vida como
ciudadana estadounidense y principalmente como mujer libre antes del
surgimiento de este régimen. Y si bien June, como solía llamarse, a veces se
pierde en la añoranza de sus recuerdos, está determinada a no dejar que este
mundo cruel la aplaste.
La premisa de Handmaid’s es una trompada en la cara: una era en la que
los derechos humanos básicos se sienten más atacados que nunca. Y es gracias a
su showrunner Bruce Miller y a la directora Reed Morano que la historia adquiere
un poder majestuoso y hace que se nos meta debajo de la piel de una manera que
si bien es doloroso, también es genuino.
La dirección de Morano (a cargo de los primeros tres capítulos) crea un
estilo cinematográfico para la serie que la vuelve adictiva. Su capacidad para utilizar
momentos tranquilos de una manera que los hace gritar en la pantalla -la cámara
centrada en Offred, el fondo borroso, el soundtrack único- crea una seguidilla
de escenas profundas y poderosas que erizan la piel.
Donde The Handmaid's Tale cobra
vida, más allá de sus increíblemente narrados momentos de tensión infinita,
está en los detalles: Una biblia guardada bajo llave, soldados omnipresentes,
la araña que tuvieron que remover del cuarto de Offred para que no corriera la
misma suerte que su predecesora.
Y también, el hecho de que esta serie sea una obra maestra, recae sobre
los hombros de Elizabeth Moss. Si bien todos los actores juegan arriba en el
campo de juego, las demandas de su papel son enormes, dado lo mucho que tiene
que comunicarse en silencio sin revelar demasiado sobre lo que el personaje
realmente piensa. Afortunadamente, Elizabeth, ofrece una actuación tanto
gráfica como literal en su rostro segundo a segundo (en el Winter Press Tour de
la Television Critics Association, comentó que a veces Morano estaba tan cerca
de ella que cuando se inclinaba hacia adelante, golpeaba la cámara con su
cabeza). No tiene ningún lugar para escapar como intérprete, pero en ningún
momento muestra signos de temor al desafío. Por el contrario, ordena
completamente cada escena, cada emoción y cada pensamiento.
La novela, escrita por Margaret Atwood en los 80, es una narración en
primera persona desde el punto de vista de Offred, y el uso limpio y sobrio de
la voz en off de la serie rinde homenaje a su fuente. Por supuesto con
alteraciones en la historia, para expandir el mundo a este nuevo formato y
hacerlo más grande. La serie aprovecha su estructura más libre, no confinada al
punto de vista de Offred, para mejorar las otras historias que suceden a su alrededor:
rastrea personajes que de otro modo podrían haberse perdido y explora con más
detalle algunos de los factores que llevaron a la caída de Estados Unidos y al
surgimiento de Gilead.
Después de una etapa larguísima donde los dramas de televisión estaban enfocados exclusivamente en protagonistas masculinos y la doble moral estaba a la orden del día, los aires comienzan a renovarse con producciones que incluyen una visión de genero marcada y protagonistas mujeres que pisan fuerte, llevando a la ficción historias que hacen visible las problemáticas de la época. The handmaid's tale fue escrita hace 30 años, que suerte que su adaptación llegó cuando más la
necesitamos, para gritar sobre lo que está debajo de la superficie todos los
días, para hacernos sentir escuchadas. Las mujeres tenemos miedo. Y finalmente
tenemos un serie que expresa por qué es así.